Almacén de enlaces Para conectar conmigo
Hablando con la Palabra
En la parte superior de la pantalla elige los textos del día que desees pinchado en la casilla del día. En la parte inferior de la pantalla pincha el día eqivalente para ver la oración a partir de los textos bíblicos
Oración desde la Palabra
Diciembre 2005
Enero 2006
L M X J V S D
1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31
L M X J V S D
1
2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31
Enero 2006

Oración: "Alzad los ojos y mirad...":

Señor, nuestra suerte parece oculta a tus ojos, ¿ignoras nuestra causa?. No quiero llenar tus oídos de estadísticas pero no pocos andamos buscando y parece que no encontramos; buscamos la manera de conseguir que la dignidad de la persona humana sea reconocida, que tomemos conciencia de lo que pasa, de lo que nos pasa; buscamos la manera de conseguir la lucidez de la fe suficiente para encontrar la verdad de la vida, de la realidad, de lo que está más allá de los datos y de las cifras, buscamos y buscamos, pero a veces nuestra búsqueda es torpe porque sospechamos que nos puede entrar el vértigo que produce el descubrirlo y no poder hacer nada para cambiar un poquito esas realidades y nuestra misma realidad. Nos cuesta asumir la impotencia, casarnos con la debilidad, apostar por la confianza. No, no se trata de recuperar el optimismo, no se trata de comuflar el pesimismo. Pero tampoco se trata de vivir bajo el engaño y la mentira prefiriéndola a enfrentarnos con la realidad por muy dura que la descubramos. Estamos cayendo en la trampa del vencido y derrotado que tiene doble cara: por un lado, el preferir convencerse de que las cosas no están tan mal, y, por otro, el grito del lamento individualista que exclama: "esto no hay quien lo arregle", y, así, intentar saciarse con la seudoalterntiva que nos ofrece el sistema y su cultura: "hay que producir, no dudes en consumir; deja de desear esperanza alguna porque te frustarás, goza lo que puedas, como sea y a costa de lo que sea y de quien sea, sin plantearte cosa alguna más". Otros, lalgunos de los más osados se atreven a cultivar la añoranza, cosa que se convierte en carne de su carne y se acomoda en el "gozo" de una "feliz desilusión".

Señor, es verdad que nos tienta el cansancio. Con frecuencia nos vista el cansancio al esforzarnos y no conseguir nada a cambio; nos sentimos cansados de mantener y cultivar las posibilidades, de tirar para adelante a pesar de los pesares, de confiar en que es posible desarrollar la vocación que nace del Proyecto que tu tienes sobre nosotros, sobre la sociedad, sobre el mundo, sobre nuestros grupos y colectivos sociales, políticos, religiosos; estamos cansados de tanta crispación como vivimos y de tanto enfrentamiento alimentado por aquellos que lo infunden como apuesta por el dominio y el hedoismo que eso les produce; pero lo triste es que, no pocas veces, unos y otros nos descubrimos metidos en este juego.

Creo, Señor, que esto nos mina por dentro y nos impide asumir que tu fuerza se manifiesta en la debillidad y que estamos llamados a amar a nuestro mundo, sin que eso suponga justificación alguna de la situación del mismo.

Pero, a pesar de todo, tu presencia se sigue haciendo verdad en medio de nosotros, aunque a veces simplemente se sacramentalice en pequeños chispazos que, como relámpagos, surcan nuestro espíritu e iluminan nuestra vida. Siempre hay una mano tendida cuando la debilidad nos impulsa a sentarnos, siempre hay un rostro que refleja esperanza cuando las puertas parecen cerrarse, siempre hay una palabra de ánimo cuando el silencio parece que sabe a desealiento; siempre te haces presente, Señor, en el sacramento del hermano.

Hoy queremos acogerte, Padre, en las palabras que nos diriges por boca de tu profeta: "El Señor es un Dios eterno y creó los confines del orbe. No se cansa, no se fatiga, es insondable su inteligencia. Él da fuerza al cansado, acrecienta el vigor del inválido; se cansan los muchachos, se fatigan, los jóvenes tropiezan y vacilan; pero los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas, echan alas corno las águilas, corren sin cansarse, marchan sin fatigarse". ¡Qué extraordinaria revelación nos hace el profeta sobre algunos rasgos tu rostro. Nos ifunden esperanza, serenidad, dinamismo, confianza en tí y tus mediaciones!. Renueva nuestras fuerzas fatigadas, ayúdanos a superar nuestros tropiezos dándonos alas de águila; empújanos en nuestra andadura para que marchemos sin fatigarnos.

Señor, que sepamos acoger a tu Hijo Jesús, Manso y Humilde, Camino, Verdad, Vida y Descanso. Sabemos, Señor, que con Él el yugo es llevaro y la carga se aligera. Queremos poner en Él nuestra Esperanza. Él va delante de nosotros en este mundo y en esta realidad que vivimos.

Acoger a tu Hijo así, tal y como se nos revela, no es para encerrarnos en una burbuja o sueños dorados, sino para hacer la experiencia de tu amor, para comprometernos en la misión de seguir trabajando y esforzándonos en colaborar con Él para hacer de este mundo tu Reino.

Señor, infuende tu Espíritu en los empobrecidos, cansados de ser humillados; infunde el dinamismo de tu Espíritu en tantas personas y colectivos que cansados de tanto luchar arrojan la toalla; infunde tu esperanza en todos los trabajadores y trabajadoras para quienes el trabajo se lo han convertido en medio de opresión; infunde tu plenitud en todos los que viven la precariedad en el trabajo, para que rasguen su grito escondido en su individualismo y no tengan miedo de convertir su quegido en oración y en reivindicación colectiva. Envía tu aliento, Señor, sobre los que están solos y desamparados, sobre los enfermos y los que no encuentran sentido a la vida, sobre los pobres y abandonados. Envianos tu Espíritu para que sepamos hacer experiencia de tu presencia salvadora y liberadora en medio de esta vida, de nuestros esfuerzso y compromiso, de nuestras resistencias y cansancios.

¡Ven, Señor, Jesús!!

MARÍA, ERES MADRE DE LA ESPERANZA, ERES ADVIENTO HECHO VIDA,
HISTORIA Y MEMORIAL

Decir en la noche de la humanidad una palabra que ilumine, no es fácil. El discípulo y testigo de Dios suele experimentar la dureza en la misión, en un mundo en el que los hermanos son mordidos por la desilusión, desencanto y la deseperanza; mucho más cuando se presenta ante ellos como pobre entre los pobres y utilizando medios pobres.
No nos cansaremos de mirarte, María, de contemplarte lo suficiente para descubrir cómo en ti y por ti se nos da a luz al Mesías, al Sol que nace de lo alto, esperanza de los desheredados de este mundo.
Lo primero que aparece en el evangelio de Lucas sobre ti es el saludo del Ángel. Un saludo que tiene connotaciones mesiánicas. En primer lugar por el contexto: se te anuncia que el Espíritu te cubrirá con su sombra. Es el Espíritu quien consagra al Mesías. El saludo que te hace el Ángel nos recuerda el "Exulta, hija de Sión" de Zacarías 9, 1, que es un texto mesiánico: "Alégrate sin merma, hija de Sión, lanza gritos de júbilo, hija de Jerusalén. He aquí que viene a tí tu Rey; justo Él y victorioso, humilde y montado en un asno, en un pollino de asno". Y la expresión que Lc pone en boca del Ángel, refiriéndose a ti, es: "Alégrate, llena de gracia.." Lc 1, 28).
Apareces desde el principio como la madre del hijo de la promesa: "Vas a dar luz un hijo... será grande y el Señor le dará el trono de David... Reinará por los siglos de los siglos" (Lc 1, 31-32)
El Hijo de Dios, el Dios de la promesa hace acto de presencia en ti, haciéndose historia, para convertir la historia en acción liberadora y salvadora; para reorientarla hacia la plenitud.
María, tu eres por un lado madre del hijo de la promesa cumplida. Por otro, eres la madre del hijo, comienzo de la Nueva Alianza, de la nueva y definitiva promesa.
Este Dios aún te sorprende más. Quiere llevar adelante su proyecto de una manera un tanto rara: Te sorprendió tanto lo que el Ángel decía de parte de Dios, que te atreviste a preguntar: "¿Cómo será ésto, pues no conozco varón?" (Lc 1, 34). Y es que el Dios de la promesa quiere sacar adelante su plan desde lo pequeño y lo pobre, desde "lo imposible": Tu, sin conocer marido, y el Ángel te dice: "Tendrás un hijo".
“Bendita tu”. En la bendición que Dios te hizo, son benditas la humanidad, la iglesia, la tierra, los discípulos y los apóstoles. Eres la mujer, signo de la humanidad, de la tierra y de ese pueblo de discípulos y apóstoles.
Lo que nacerá de ti será fruto de la promesa: el Mesías, el Dios encarnado asumirá todo lo que existe, desde el universo hasta la humanidad; desde la familia de discípulos, a la familia de testigos: "Bendita tú entre las mujeres" (Lc 1, 28; 1, 42).
Tu Hijo viene a poner en marcha y a llevar a la plenitud la historia humana. La hace Nueva Creación. Viene a construir familia de hijos y hermanos, de discípulos y apóstoles.
Lo que constituye ahora la nueva familia de hijos, de discípulos y apóstoles, no es la sangre, sino la gracia del Señor que va a alcanzar a todos los hombres en torno a los débiles, los pobres que acogen la gracia. María, abrenos la inteligencia de nuestra fe.
María, te has descentrado de ti y te has centrada en el Dios de la promesa.
El Dios de la promesa te pide que salgas, que te descentres de tus comprensiones y concepciones lógicas y te introduzcas en la lógica de Dios. Que te dejes llevar, que aceptes un Hijo que sólo va a estar en función de los demás: "Este está puesto para caída y salvación de muchos en Israel y para ser señal de contradicción... Y a tí misma una espada traspasará tu corazón, a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones" (Lc 2, 33.36).
Y así, te miramos hoy a ti, María, y te vemos a la espera, a la expectativa, en expectación, en estado de buena esperanza, en adviento para la humanidad, la Iglesia, la familia.
También en ti, la Madre, se nos invita a nosotros, discípulos y testigos, a salir de sí y a no vivir más sino es desde el don que Dios promete y da. Tu eres llamada a vivir para los demás desde Dios, aunque esto suponga que la espada traspase tu corazón.
Eres la esperanza en fidelidad. Tu respuesta la Ángel fue: "Hágase" (Lc 1, 38)
No es cuestión de entender con la lógica humana el misterio, sino desde la lógica de Dios. Y a la lógica de Dios sólo se accede desde la confianza, como tu lo haces.
Así es como la promesa aparece como gracia. "Lo concebido en ella es obra del Espíritu Santo" (Mt 1, 20)
Así María te conviertes en "Madre de la esperanza", en Adviento, desde la fidelidad y la confianza para nosotros que, como tu, no terminamos de entender que Dios lleve adelante su plan a través de los pobres y humildes.

Manolo Barco

LA EPIFANÍA DE DIOS, MANIFESTACIÓN DE DIOS A LOS GENTILES
6 de enero de 2006


Los Magos, sabios paganos, se dejan llevar por una estrella que la entienden como reflejo de Dios. Se ponen tras ella y llegan a Jerusalén, centro de culto y centro político del pueblo hebreo. Al llegar a Jerusalén, dejan de ver la estrella. Jerusalén es como una nube, una tiniebla, que dificulta descubrir la estrella de Dios. Como nuestras grandes ciudades, como Madrid, que dificulta descubrir las estrellas del firmamento con tanta luz, tanta estrella artificial, tanto reflejo y tanta contaminación (símbolo de una cultura en la que lo más importante es la producción, el consumo y el hedonismo en sus distintas formas y no la persona humana). A veces no es fácil descubrir la verdadera luz, la verdadera estrella, reflejo de Dios en estas ciudades tan grandes… En esta humanidad en la que tres cuartas partes pasan hambre y una cuarta parte derrocha lo que los otros necesitan.
Los Magos acuden con toda su buena fe a la autoridad en Jerusalén, a Herodes, para que les informen dónde ha nacido Dios. Pero Herodes no se ha dado cuenta. Los señores de la tierra se creen estrellas tan grandes que no son capaces de descubrir la estrella que manifiesta a Dios, la Buena Noticia de Dios, y menos aún cuando esa estrella es signo de la presencia de Dios que aparece en un pueblo pequeño, entre la gente sencilla.
Herodes se sorprende, pero no gratamente, sino con enfado porque esa estrella, ese niño, piensa él, le puede quitar luz, fama, poder… Pero los sumos pontífices y letrados, importantes religiosos de Jerusalén, compinchados con Herodes, tampoco han descubierto la estrella de Dios encarnado en la pobreza. La fama, el orgullo, el poder, el egoísmo, … cierra el corazón y nublan los ojos para descubrir los gestos y personas sencillas y humildes, cierran el corazón y nublan los oídos para descubrir la presencia liberadora y salvadora del Señor en medio de los humildes de la tierra.. Aunque tengan toda la información, aunque las Escrituras lo anunciaran así… Sin embargo no tienen fe, ni confianza en un Dios que hace las cosas de forma muy distinta a sus aspiraciones y sus planes. Los Magos, paganos, sin embargo, han tendido el corazón abierto y los ojos limpios para descubrir el reflejo de la presencia de Dios en el mundo. Y han hecho un gran viaje, no exento de dificultades de todo tipo.
Después de la información que los responsables religiosos de Jerusalén dan a los Magos, se ponen en camino y la estrella vuelve a aparecer. Solo si nos ponemos en camino, si buscamos, si confiamos, si valoramos la sencillez y a los pobres y sencillos, si nos dejamos llevar de la Palabra y la Promesa de Dios, podremos descubrir la estrella, el reflejo de Dios pobre en medio de nosotros. Dios nacido en el pesebre, a las afueras de la ciudad, y en el silencio de la vida se manifiesta a los paganos, a los que buscan, contemplan la vida con confianza y sin prejuicios y se ponen en camino. En un mundo con tantas estrellas materiales y humanas y con tanto culto que se da a esas estrellas humanas no es fácil descubrir la estrella que refleja a un Dios que se sigue manifestando a toda la humanidad desde el pesebre de un una cuadra de un pueblo pequeño.
La estrella se paró donde estaba el Niño, donde estaba el origen de la luz que recibía la estrella. La estrella no era Dios. Los Magos no se quedan con las estrellas, no son fans de ninguna estrella humana o material. Ellos se llenan de alegría al descubrir a Dios nacido en el pesebre; como se alegraron los pastores. Quien descubre a Dios se llena de gozo. Tres cosas hicieron los magos, lo mismo que los pastores: Postrándose le adoran. y le ofrecen lo que son y tienen; unos incienso, oro y mirra y otros su pobreza, y Magos y Pastores marchan contentos a anunciar la Buena Noticia comprometiéndose con el niño Dios y no con los poderosos (no anunciaron nada a Herodes). Los Magos cambian de camino: todo el que se encuentra con Dios, cambia de camino en su vida, se convierte. Y en vez de seguir haciendo el juego a los que oprimen, se unen y defienden la causa de Dios y de sus predilectos, los débiles. Después de esto Herodes comienza a perseguir a todos los niños intentando matar al niño Dios. Los importantes intentaron dar muerte a Jesús durante toda su vida pública. Al final lo crucifican. Pero a pesar de los Herodes y de los importantes de este mundo, la Vida se seguirá abriendo paso desde la muerte. El niño de Belén perseguido es el Jesús crucificado y el Cristo Resucitado. Y los “paganos” siguen buscando y encontrando a Dios. Y sigue habiendo muchas estrellas que reflejan a Dios.
Primero, Dios se manifiesta a los pastores, a los pobres y sencillos. Después, se manifestó a los Magos de Oriente, a los gentiles. Dentro de unos días lo veremos vivir en Nazaret, en el silencio de un pequeño pueblo, aprendiendo a ser vecino, hombre y Dios. Y después de descubrir cómo es nuestro Dios, cómo se nos manifiesta ¿por qué lo buscamos en otros lugares? ¿por qué nos cuesta tanto aceptar a un Dios que, por amor, se hizo uno de nosotros?
FELIZ EPIFANÍA, FELIZ MANIFESTACIÓN DE DIOS A LOS GENTILES Y FELICES LOS QUE SE ATREVEN A SER ESTRELLAS PARA LOS DEMÁS DEJANDO TRANSPARENTAR LA LUZ, EL AMOR, LA TERNURA DE NUESTRO DIOS.

Calendario litúrgico primer semestre
Calendario litúrgico segundo semestre