¿" DE MADRID AL CIELO"?

                                                                                                      o mejor,

                                            "EL BRAZO DE YAVÉH, ¿A QUIEN SE LO REVE–LÓ?"

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                  "Creció ante el señor como un retoño, como raíz en tierra árida. No había en él belleza ni esplendor, su aspecto no era atractivo.... Y sin embargo llevaba nuestros dolores, soportaba nuestros sufrimientos"

(Is 53, 2-5)

 

                  Gracia lleva pasando unos días por el Metro de "Banco" de Madrid. Se ha enterado de que por allí anda una mujer portuguesa-inmigrante que se ha empezado a dedicar a la prostitución. Mabela no tiene nada. Ni siquiera  papeles que le acrediten. Y ha empezado ese trabajo. Anda como vagabunda en tierra extranjera.

 

                                    "Creció como raíz en tierra árida" (Is.53,2)

 

                  Por fin, un día la identificas y entras en contacto con ella; y le hablas; y te cuenta; y le comprendes; y entras en su corazón; y te haces cargo de las heridas de su historia. Y esas heridas te resultan familiares. Reconoces en Mabela, en sus heridas, a todo un colectivo inmigrante extranjero en Madrid. Un colectivo machacado, vejado, explotado..... que salieron un día de su tierra para encontrar y trabajo, pero me recuerdan al “arameo errante”.

 

                                    "Y con todo, eran nuestras dolencias las que El llevaba". (Is.53)                            

                                    "Y con todo, eran nuestras dolencias las que  Mabela y los suyos llevaban"

 

                  Y tú, Gracia, porque crees en Cristo y porque a esos extranje–ros inmigrantes los llevas en tu corazón, ya que tú también eres extranjera en tierra extraña, bajaste a los sótanos del Metro, fuiste con ellos a Babilonia, bajaste a los infiernos de sus vidas, dónde ese pueblo extranjero intenta sobrevivir con la venta ambulante y hasta clandestina, y aún.... vendiendo su cuerpo. Y allí, Gracia, dónde esos hermanos aún se atreven a cantar un cántico a Sión en tierra extranjera, tú te comprometiste con Mabela como sello de una alianza y compromiso más colectivo y estructural con el mundo inmigrante.

                  Y Gracia la lleva casa, y acompaña a Mabela hasta que sus papeles están en regla.....

                  Y sin tú darte cuenta, Gracia, te vas identificando cada vez más con Mabela. Y un día la policía reconoció a Mabela, y a ti te identificaron con ella. Y las dos estuvisteis detenidas, aunque en el argot jurídico se dice que fue una retención. Y las dos acusadas de lo mismo y .....de algo distinto: la prostituta por obligación y la discípula de JC. por opción. De los cargos que os hicieron, no recuerdo  su nombre técnico: Mabela, indocumentada, prostituta y extranjera... Y tú, Gracia, para la policía, no solo eras una prostituta extranjera, sino.... la que tenías la casa de citas, cosa muy lejos de la realidad, pues sé que tú estabas trabajando en una casa de acogida de inmigrantes que tenía la Delegación de Migraciones.

 

                                    "Nosotros le tuvimos por azotado, herido por Dios y humillado" (Is.53)

 

                  Y Gracia con Mabela fueron heridas en su dignidad por nuestras rebeldías. Y Cristo, en Mabela y Gracia ha sido molido por nuestras culpas. Y Gracia sigue entre–gándose, a pesar de todo, a los inmigrantes. Y Mabela ya salió de los sótanos del Metro y ha descubierto que alguien le ha amado de verdad.

                                    "Y Mabela por Gracia, y Gracia y Mabela por Cristo, con El y en Él, verán la luz, se salvarán. Y ya tienen parte entre los grandes"

                  Esta tarde, Gracia, en el marco de  Eucaristía, su marco, me ayudas a rezar en Cristo, con El y en El la oración sacerdotal del apóstol Juan (Jn.17) con un sentido nuevo y actual:

                                "Como tú, Padre, me has enviado al mundo, yo también los he enviado. Como tú, Padre ,en mí y yo en ti. Padre, quiero que donde yo esté, estén también conmigo Gracia y Mabela y todos los que tú me has dado para que contemplen mi gloria"

                  Seguro que así reza esta tarde Jesús al Padre.

                  ¡Olé, Gracia! porque tu fe sencilla te ha llevado a bajar a los sótanos dónde recluimos a los inmigrantes y allí has emprendi–do con ellos, tus hermanos, la Ascen–sión al cielo. De Babilonia a la Nueva Jerusalén.

                  Gracias, Gracia. Me has dado ánimos para seguir siendo discípulo y para continuar bajando peldaños con el Señor en los infiernos de mi barrio y en el mundo de los jóvenes más necesitados. Gracias, Señor, por Gracia. Gracias porque Gracia se parece un poco a ti y en ella te he visto.

                  Aquí sí que es verdad eso de que 'de los infiernos "de Madrid al cielo". Y no esos slogans políticos y publicitarios.

                  Y a los pocos días, yo vi a Gracia en un cursillo para inmigrantes que organizaba la delegación de inmigrantes de la diócesis de Madrid. Y yo estaba, con mi amigo Antonio, "de maestro"; y tú, Gracia, de discípula. Y no hice más que poner por escrito y en orden  la enseñanza que tú nos habías dado (lo mismo que otros como tú) y la experiencia que tú, y otros como tú, me vais ayudando a hacer. Y recuerdo, Gracia, que tu, y algunos más, expresasteis en más de una ocasión  vuestro desencanto o desánimo, o impotencia (¡o qué se yo lo que era!) ante ese Goliat que tu colectivo inmigrante-extranjero tiene enfrente. Y seguro que no te diste cuenta que los ánimos que mi amigo y yo os dábamos para la lucha los había–mos recibido de Cristo a través de ti y de otros como tú. Y tú te situabas como discípula ante nosotros que nos colocabas como maestros. Y yo, y creo que mi amigo Antonio también, te teníamos y reconocíamos como "nuestra maestra".....

                  Y nunca sabrás, tal vez, que este cura, al meditar la experiencia del arameo errante y leer el Evangelio de Juan y al Siervo de Yavéh, en Isaías, los ha entendido un poco más y ha aprendido mejor a ser discípulo de JC., gracias a ti, Gracia.

 

                  Gracia, un abrazo. Trasládaselo a Mabela                                          

 

 

                                    Manolo Barco

                                    PALOMERAS (VK)