La oración del pobre va de su boca a los oídos de Dios , y el juicio divino no se deja esperar” (Eclo 21:5)

 

 

 

 

Lunes, 26 de julio de 1999 11:33:55 p.m.

 

Termino de llegar hace un momento de andar unos cuantos kilómetros por el barrio. Al venir para casa me he encontrado a Ismael y Dolores, un matrimonio gitano con el que llevamos mucho tiempo relacionándonos. Estaba lloviendo y los dos estaban esperando fuera de una cabina de teléfono para poder llamar cuando quedase desocupada. Hacía ya tiempo que no los veía. Me alegró el verlos y los saludé con cariño lo mismo que ellos a mi. Dolores, al preguntarle cómo estaban, me dijo que estaba muy disgustada. Entonces los dos me explicaron: "estoy muy disgustada, dijo Dolores,  porque nos han embargado el dinero que teníamos en el Banco, sólo teníamos, como puedes imaginar, lo del IMI. Ya sabes que el IMI lo tenemos que cobrar por el Banco, pues es donde nos lo ingresan. Nos han embargado porque debíamos 250.000 pesetas de Gas. Les habíamos dicho que las podíamos ir pagando poco a poco, aportando 5000 pesetas cada mes. Pero esta mañana nos ha llegado la carta con lo del embargo. Nos hemos  quedado sin poder cobrar lo poco que ganamos con lo del IMI. Por lo pronto, el mes de julio y el mes de agosto no vamos a cobrar nada, pues nos lo llevan  todo por lo del gas. Pensamos abrir otra cuenta en alguno de los bancos que, en principio, no nos lo van a coger. En la carta del embargo nos dicen los bancos desde los que nos sacarán el dinero. No sabemos qué hacer. Los del Banco nos habían dicho que no era embargo, pero esta mañana, como decimos, nos ha llegado la carta en la que nos decían que nos embargaban todo. Y ya ves lo que nos pueden embargar: lo poco que recibíamos para poder ir tirando. Además, ha habido juicio, pero nosotros no estuvimos en él. No nos avisaron. No sabemos qué hacer. Nos habían arreglado desde Cáritas los papeles para que nos subieran el IMI, y habían conseguido que nos lo subieran de 25.000 pts que nos daban a 61.000 pesetas”. Ismael intervino en ese momento y me dijo: “En estos momentos sólo tenemos 1.500 pesetas".

 

Dolores dijo en algunos momentos de la conversación: "no sé para lo que estoy aquí, a veces pienso que no sé para qué he tenido que nacer". Los dos estaban muy preocupados, como es lógico. Pero a pesar de todo, no lo vivían como un drama. La cara de Dolores, como ya desde hace tiempo, resaltaba por su palidez en contraste con el pelo moreno que tiene. Una cara bonita, pálida pero pronta a la sonrisa sana y pacífica. Todavía era capaz de dibujar alguna sonrisa en sus labios aún en esos momentos de gran preocupación. Aún cuando decía que no sabía por lo que estaba aquí en este mundo, y que no sabía para qué había nacido, lo decía con esa expresión de paz que le caracteriza. Hablamos de Cáritas, de la vicaría, de las trabajadoras sociales del ayuntamiento, de las personas del grupo de Cáritas de la parroquia. Yo les escuchaba al mismo tiempo que me iba a haciendo cargo de las heridas de su corazón, de la dureza por la que estaban pasando, de lo que significa ser más aún que pobres,  de lo que supone el no tener absolutamente nada,  a no ser la gran deuda que para ellos significaban esas 250.000 pesetas. A pesar de todo, llegué a admirarlos por su fortaleza, por su lucha para salir de esa situación, por la paz que, a pesar de todo, reflejaban sus rostros, por la bondad que descubro siempre en el corazón de Dolores, por la manera que tienen estos pobres de vivir situaciones tan duras y tan dramáticas. Se habla de ellos como de ignorantes, de débiles, de que no se mueven, .... y sin embargo descubría en ellos la dinámica que lleva la búsqueda para solucionar los problemas, aunque no siempre acierten; descubría en ellos una gran madurez. Si esto nos pasara a los que nos creemos normales, con una personalidad madura, ¿seríamos capaces de encajar estos golpes así?. Al final, cuando me despedí, Dolores aún medio una palmada en la espalda como signo de cercanía y de agradecimiento, al tiempo que los dos decían: "gracias, Manolo".  Yo sé que me quieren y ellos también saben que yo también les quiero.

 

Muchas cosas se me iban pasando por el corazón y por la cabeza según les estaba escuchando. Me dolían las entrañas según iban compartiendo conmigo la situación por la que estaban pasando. "Los pobres no tienen abogados que les defiendan" (alguien dirá te tienen a los abogados de oficio, y es verdad, pero un abogado con que el que puedan actuar rápidamente, que les informe antes de las cosas, que puedan acudir a él en el momento más oportuno.... ),  "la defensa de las personas está en proporción con el dinero que tengan, con las relaciones que tengan, con el poder que tengan"; y seguía pensando: "la posibilidad de trabajar las personas está en proporción también con la pobreza o la riqueza, con el tipo de relaciones que tengan, con la cuna en la que hayan nacido, con la clase social a la que pertenezcan”. Y esto es así, aunque teóricamente parezca lo contrario, sobre todo cuando no se viven estos problemas y con estas personas día a día, o cuando no se les conoce más que por “las noticias”, o por informaciones estadísticas. Yo me llegué a preguntar también: "¿El cariño que reciben también está en proporción con lo pobres o ricos que sean? ¿El derecho que tienen a conocer la Jesucristo y los medios que se le ofrecen están también en proporción de lo pobres o lo ricos que sean? ¿La dedicación de la iglesia y de los que formamos la iglesia está en proporción a su pobreza o riqueza? ¿Qué tipo de dedicación les ofrecemos? ¿Cómo si fueran objetos de nuestras caridades? ¿Solamente desde un trabajo profesional a nivel social,  como “casos” a intentar resolver?... Todo eso es necesario (a excepción de ser considerados como “casos”). Pero ¿qué procesos abrimos con ellos en la línea de educación-promoción-liberación-evangelización? Las horas que gastamos o estamos con ellos ¿a qué las dedicamos? Con Dolores e Ismael sí han tomado interés las trabajadoras y trabajadores sociales de la Vicaría, también de la administración, lógicamente, me consta, de la parroquia y éstos con cercanía y cariño y creo que los otros también. Me hablaban bien de ellos. Es verdad que es difícil una atención y abrir con ellos procesos educativos-de promoción-liberación-evangelización. Ismael está en el grupo de parados, aunque esta última temporada no ha aparecido (tal vez la venta ambulante no le haya posibilitado seguir esta temporada) y Dolores está en el grupo de promoción de la mujer que tenemos en la parroquias. Pero ¿todo esto y la forma con la que lo hacemos es suficiente?

 

¿QUIÉN DEFIENDE AL POBRE?

 

Al irles escuchando, en mi interior se me agolpaban muchas imágenes: “David y Goliat” (La empresa de Gas Madrid con su equipo de abogados y Dolores e Ismael sin abogados ni defensa); Jeremías, maldiciendo el día que nació –Dolores decía: “a veces pienso que no sé para qué he nacido”- al hacer la experiencia de la dureza de ser profeta; (Dolores e Isamel no son profetas, su situación no le viene por una cuestión explícitamente religiosa”, ¿pero acoso no me los ha puesto Dios, por lo menos ante mí, como profetas (aún sin ellos saberlo) denunciando el olvido de los pobres y anunciando la calidad humana de madurez y resistencia sobre todo de Dolores?; el Siervo de Yavhé …....

 

El sistema económico que tenemos, el neoliberalismo, no mira a la persona por lo que es, la mira a través del dinero. Las empresas, en general, cuyo fin es sacar el mayor beneficio, no tienen en cuenta a las personas, ni sus situaciones.... La justicia de los hombres no es lo mismo que la justicia de Dios. La justicia de los hombres no es la misma para ricos y pobres. [Juanma, liberado de JOC, me contaba que en una de las empresas que estuvo que no les pagaba a los obreros –por la crisis?- el juez le había embargado las cuentas; debería ser para poder pagarles a los obreros. Pues bien, ese trámite del embargo costó mucho y tardó mucho tiempo. Además, la empresa se las arregló  para meter en los bancos “donde recaía el embargo” unas migajas de lo que los trabajadores producían. A Ismael y a Dolores la sentencia ha tenido cumplimiento enseguida y cuando ellos fueron a recoger este mes de julio el dinero del IMI, la empresa ya se lo había llevado..... Y eso que no se puede embargar el dinero que reciben del IMI, pero…. Por lo visto depende de los directores de los bancos, aunque los que aceptan que se embargue están en la ilegalidad.]

 

La lógica del sistema no es la misma lógica que la de Dios. La lógica del sistema es la defensa de los ricos y poderosos, la lógica de Dios es otra: “Tú eres el Dios defensor de los pequeños, apoyo de los débiles, refugio de los desvalidos, salvador de los desesperados” (Jdt 9, 11). Los fuertes son defendidos y se defienden aún contra las deudas de los pobres. Los pobres no tienen defensa. Y mientras Ismael y Dolores gritan: “Oid mis descargos, os lo ruego, atended a la defensa de mis labios” (Jb 13, 3), “os pagaremos poco a poco nuestra deuda”, eso no cabe en las leyes que tenemos y la empresa –ilegalmente- se adelanta y le saca las 61.000 pts que tenían para vivir al mes Dolores e Ismael. Y es que “el pobre habla suplicando, pero el rico responde con dureza”. (Pro 18:23). Y es que: “El rico agravia y encima se envalentona,  el pobre es agraviado y encima ha de excusarse. (Eclesiástico 13, 3) Esta sigue siendo la dinámica de nuestro sistema.

 

El grito de Dolores e Ismael es: “Despiértate, levántate a mi juicio, en defensa de mi causa, oh mi Dios y Señor” (Sal 35, 23), “Tiende tu oído, Yahveh, respóndeme, que soy desventurado y pobre” Sal 86,1.   Un grito dirigido a Dios, a ese Dios encarnado en las personas de buena voluntad y en los cristianos y en la Iglesia para que seamos nosotros, en nombre de Dios, quienes respondamos, si es que queremos dejar a Dios ser Dios, aunque, por otro lado, al irse identificando con los pobres, aunque sea muy torpemente, uno ya no tiene otra posibilidad más que, unido a  su causa, lo único que le queda es luchar para que las cosas cambien y no tanto el tener amistades que puedan responder a situaciones concretas. Esta noche, Señor, mi oración también es: “Levanta del polvo al desvalido, del estiércol haz subir al pobre” (cfr Sal113,7)

 

Tú, Señor, eres el Dios que “libras al pobre que suplica, al afligido que no tiene defensor” (Sal 72,12) “Te apiadas del débil y salvas la vida del los pobres” (Sal72, 13). “Tú levantas del polvo al desvalido y del estiércol haces subir al pobre” (Sal113, 7)

 

Así eres tú, Señor. Por eso, cuando los Israelitas se sintieron impulsados a asumir la monarquía, y se resistieron tanto a ello, porque entendían que tú eras el único Dios, tú les hiciste entender que la aceptaran, pero con una serie de condiciones. Entre ellas estaba el que el Rey de Israel debería ser “el que hacía justicia a los pobres, a aquellos a los que el mundo no se la hacía”. Seguro, Señor, que si Dolores e Ismael te conocieran bien, ¡cuánto más quedarían prendidos por ti! Pero, ¿cómo anunciarles y presentarles a ti para que te conozcan más? ¿Cuál ha de ser nuestra manera de hacerlo? Algo van vislumbrando: que hay comunidades cristianas y creyentes que intentan solidarizarse con su causa, que les quieren, que .... ¿cómo ser profetas en este mundo, frente este sistema en el que no siempre las leyes están al servicio de todos y sobre todo de los más necesitados? Pero tú, también, Señor, denuncias las situaciones como las que viven Dolores e Ismael y tantos y tantos hombres y mujeres: “Quien se burla de un pobre, ultraja a su Hacedor” (Pro 17,5). Y esto, Señor, a veces lo olvidamos. Parece que los pobres son producto del azar, de la mala suerte, como que no hay responsables de esa gran burla que sufren los pobres, los más pobres del mundo obrero, los colectivos más pobres de este mundo, pertenecientes a otras etnias. Normalmente van las culpas a ellos porque decimos –y nos quedamos tan campantes- “que no se integran”, que “no están hechos para trabajar”, “que no pueden cambiar”... Como si estas situaciones no tuvieran causas, responsables concretos (bien sean causas inmediatas e individuales o causas más profundas y estructurales). Y además nos parece que es faltar a la caridad si se denuncian a las personas, colectivos y estructuras que tienen responsabilidades; mientras que no nos parece faltar a la caridad dejando las cosas como están y viendo a los hermanos pisoteados en su dignidad de personas y de hijos de Dios. No sé, Señor, por qué siempre nos parece faltar a la caridad cuando vamos en contra de los fuertes y no cuando no denunciamos la injusticia de los débiles. Hasta llegamos a decir que el amor consiste en estar con todos, que es lo mismo que decir que el amor consiste en estar con unos (los fuertes y los ricos) y no con los otros (los pobres y los débiles). Menos mal que tú te atreves a decir lo que nosotros no decimos pensando que tú no lo dices: : “Quien se burla de un pobre, ultraja a su Hacedor” (Pro 17,5). Claro, es verdad que en una espiritualidad burguesa se entiende la burla de una manera “literalista”, más de palabra, y se está incapacitado para entender la burla más profunda, a nivel de hechos, en la práctica personal, social, económica, política y hasta religiosa. ¿Acaso no es una burla a los pobres, tus predilectos, lo que se hace con Dolores y Ismael? ¡Cuantas burlas y que poca conciencia de pecado!. ¡Claro, los negocios son los negocios y otra cosa es la vida personal, la vida de fe..! ¡Qué fe! ¡Qué humanidad! ¿Tendrán algo que ver las siguientes palabras de Ezequiel, el profeta, respecto a una sociedad como la nuestra basada en este sistema inhumano que genera tales atrocidades? ¿Tendrán algo que ver para nosotros cuando de una manera u otra colaboramos con el mismo?: “Este fue el crimen de tu hermana Sodoma: orgullo, voracidad, indolencia de la dulce vida tuvieron ella y sus hijas; no socorrieron al pobre y al indigente” (Ez 16, 49). Lo mismo pensamos que esto es demagogia, o que es catastrofismo.... Así nos va. Por cierto, Señor, he ido al diccionario para verificar una vez más lo que significa demagogia y dice: “Demagogia: forma de hablar o de actuar en que se halagan los sentimientos de la masa, para atraérsela”. ¿Serían demagogos los profetas? ¿Mira que si algunos piensan que tú también fuiste un demagogo? ¿Qué intereses particulares tenían los profetas y tenías y tienes tú para atraerte los sentimientos de las masas que no fueran los intereses más profundos de los más pobres justamente en contra de los intereses de los que los oprimen y, además, para que los mismos que los oprimen puedan ser más humanos y alcanzar también la salvación?

 

Cuántas veces olvidamos cómo eres tú y cuál es tu juicio liberador: “Porque fuiste fortaleza para el débil, fortaleza para el pobre en su aprieto, parapeto contra el temporal, sombra contra el calor. Porque el aliento de los déspotas es como lluvia de invierno”. Is 25, 4. Y esto, Señor, tú nos lo rebelaste ya en el Antiguo Testamento... Claro, debe ser que lo leemos poco. A veces pienso que si no leemos el Nuevo Testamento desde el Antiguo, no entendemos para nada el Nuevo Testamento. Lo mismo que si no leemos el Antiguo Testamento desde el Nuevo, nos quedamos en la ley judía. Jesús vino, no a suprimir nada del Antiguo Testamento, sino que vino darle sentido, a plenificarlo. Por eso es la Nueva Ley. Cómo entender las bienaventuranzas si no entendemos que esta nueva ley viene a plenificar la antigua. “Dichosos los pobres..... Dichosos los que optan por los pobres, dichosos los lloran, dichosos los que tiene hambre...” “Cuando hicisteis todo esto con uno de mis hermanos más pequeños, me lo estabais haciendo a mí.. por eso, venid benditos de mi Padre.... Pero cuando dejasteis de hacer eso por uno de mis hermanos más pobres, me lo dejasteis de hacer mi, .... id al fuego eterno....” (Cfr Mt 25, 31ss). Pero claro, los ricos y los fuertes, los que creemos saber algo y conocerte tanto diciendo de boquilla que tú eres misericordioso, no te terminamos de entender, pues somos capaces hasta de quitar del evangelio las expresiones que nos molestan, que por cierto, siembre benefician a los mismos.

 

 

Esta noche aparecían Dolores e Ismael haciendo la experiencia del abandono y de la impotencia ante aquello para lo que ellos materialmente necesitan, pero también, de alguna manera, la experiencia de que hubiera personas que, experimentando también la impotencia, solo podían “estar junto a ellos” y seguir buscando con ellos las salidas más apropiadas, al tiempo que esa situación les hace (nos hace) el impulsarnos más para ir a la raíz de las cosas y no quedarnos en la superficie. Por eso, Señor, quiero recordar a todas aquellas personas y grupos que son sensibles ante estas situaciones y que, aunque de manera torpe –porque aún no hemos entrado plenamente en tu corazón- sin embargo me reflejan tu rostro: “Pues conocéis la generosidad de nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo rico, por vosotros se hizo pobre a fin de que os enriquecierais con su pobreza”. (II Cor 8, 9). “A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud.” (I Jn 4, 12). “En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, si amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos” (I Jn 5, 2). “Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida si amamos a los hermanos. Quien no ama, permanece en la muerte” (I Jn 3, 14).

 

 

          “Dichoso el que cuida del débil y del pobre! En día de desgracia le libera Yahveh” (Sal 41, 2). Te alabo, Señor, por todos los que se entregan y aman a los demás, de manera especial a tus predilectos. Por todos aquellos que aman a Dolores e Ismael, por los que se preocupan de ellos y de los que están en las misma situación que ellos, por todos los que, como a ti, al verlos se les rompen las entrañas. Gracias por su testimonio.

 

Pero el grito de Dolores e Ismael, y el de tantos y tantos que como Ismael y Dolores están viviendo situaciones duras y dramáticas, y al escuchar este grito que sale de lo más profundo de tu corazón, ya que tú te hiciste grito de pobre en tu Hijo Jesús, quiero acoger con toda humildad las llamadas que me haces: “Hijo .... no dejes en suspenso los ojos suplicantes” (Ecl 4, 1) . “No rechaces al suplicante atribulado,  ni apartes tu rostro del pobre” (Eclo 4, 4). “Inclina al pobre tus oídos (Eclo 4, 8) “Al pobre tiéndele tu mano, para que tu bendición sea perfecta (Eclo 7:32). “Si hay junto a ti algún pobre de entre tus hermanos, en alguna de las ciudades de tu tierra que Yahveh tu Dios te da, no endurecerás tu corazón ni cerrarás tu mano a tu hermano pobre” (Dt 1, 7). Pues no faltarán pobres en esta tierra; por eso te doy yo este mandamiento: debes abrir tu mano a tu hermano, a aquel de los tuyos que es indigente y pobre en tu tierra (Dt 15, 11). Tob 4, 7 “No vuelvas la cara ante ningún pobre y Dios no apartará de ti su cara.(Job 29, 12)

              

·        Al despedirme de Ismael y Dolores, Ismael me dijo: “Mañana, jueves, me pasaré por la parroquia a la reunión de parados”. Yo le dije que no ya no teníamos reunión, que no se pasara. Es verdad que mi reacción, a parte de ser verdad que ya estos jueves no va nadie porque ya hemos terminado, sin embargo no me gustó que durante toda la última temporada no hubiera ido y ahora, ¿por qué lo haría? Se que Ismael nació con la mano tendida y que desde su niñez lo educaron para pedir. Sin embargo no fui lo suficientemente abierto para haberle dicho que fuera y así poder hablar con él. Por eso voy a pasarme uno de estos días por su casa.

·        Voy a interesarme de cómo van las gestiones que los de Cáritas están haciendo respecto a su situación. Lo comentaré con alguien más a ver si se puede encontrar alguna solución para que le respeten lo del IMI.

·        Si lo que pueda ayudarles Cáritas no les es suficiente, compartiré con ellos mi sueldo.

·        Intentaré animar a Ismael para que el próximo curso siga asistiendo al grupo de parados, es ahí donde podemos ir luchando juntos contra la causa de su situación que no es otra que la de estar parado, aunque entiendo que su trabajo es la venta ambulante, pero esto no es nada fijo para él. 

·        Esto refuerza nuestro trabajo con los parados y reafirmo mi compromiso con ellos, buscando y poniendo en práctica nuevas formas de trabajo en el grupo. Lo de Ismael y de Dolores no es algo aislado, es un problema colectivo y desde ahí hemos de luchar con fuerza juntamente con ellos.

 

 

Sal 34, 7 “Cuando el pobre grita, Yahveh oye, y le salva de todas sus angustias”.