Este artículo está tomado de la revista   RÍTICA .Nº  893 .Marzo 2002  .49-50


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Desde la periferia

de una gran ciudad

 

Una apuesta por la mujer

 

 

Carmen Bellido

 

En muchos lugares de la geografía española han ido surgiendo proyectos y programas destinados a promover una mejora en la situación de la mujer. Están encaminados no sólo a posibilitar su inserción laboral, sino también a desarrollar todos aquellos aspectos que puedan contribuir a lograr un estatus más digno.

 

 

 

 

La experiencia que presentamos es sencilla, sin grandes

pretensiones. Nació a raíz de una reflexión llevada a cabo en el

curso 96‑97 por el equipo de Acción Social de la parroquia del

Patrocinio de Son José, desde la intervención con muchos

mujeres del barrio.

 

E1 proyecto se sitúa en Vallecas (barrio muy popular de la periferia de Madrid), en concreto en Río Esmeralda 12. Otras calles del entorno llevan el nombre de ríos y lagos, por lo que se le llama a esta zona "Triángulo del Agua".

 

Gran número de familias llegaron a esta zona a través de realojos efectuados por el IVIMA y Consorcio en torno a 1990. Procedían, no pocas, de chabolas de la periferia de Madrid. Este hecho dio una nueva configuración al barrio.

 

Desde el análisis de la realidad personal, familiar y social en la que esas familias están inmersas se recogieron los siguientes datos de interés: porcentaje alto de paro; falta de recursos económicos para cubrir necesidades básicas; fracaso escolar; problemas de salud mental; consumo de drogas y alcohol; existencia de analfabetismo funcional en unos casos y absoluto en otros,

 

Respecto a las mujeres pudo observarse que presentaban algunas características comunes. Un alto porcentaje tiene cargas familiares no compartidas y sin medios para hacer frente a los problemas económicos y educativos. Muchas se veían obligadas a aceptar trabajos que suponían largos desplazamientos, lo que comportaba ausencias prolongadas del hogar, con incidencia, en muchos casos, en la atención a los hijos y personas mayores. Se trata de mujeres infravaloradas en su propia familia y en su entorno, reflejándolo en su baja autoestima y valoración personal. Entro sus carencias se señala la falta de resortes o de habilidades sociales para afrontar las demandas en el trabajo y en el propio hogar. Están, a veces, tocadas por la droga, por el alcohol, deprimidas por la situación.

Por otra parte, admiramos en no pocas de ellas, su capacidad de resistencia y fortaleza. También su capacidad de lucha para intentar salir adelante, agradecidas a quiénes les abren caminos de esperanza. Ahora bien, en lo descrito no se agota lo que caracterizaba a muchas de esas mujeres, con las que se iba tomando contacto. Ante todo esto surgió la pregunta ¿Qué podemos hacer?, ¿qué respuesta dar desde una comunidad cristiana a estos gritos de la sociedad más cercana?

            Se optó por poner en marcha algunas acciones concretas con objeto de remediar y sanar, en lo posible, estas dolorosa situaciones. Todo ello llevó a diseñar un sencillo proyecto de promoción cultural y laboral de la mujer. Funciona en unos locales no menos sencillos que alquiló la parroquia para algunos servicios pastorales.

 

En la actualidad ha tomado el nombre de proyecto sociolaboral "Nosotras". Pretende la acogida y acompañamiento de mujeres con carencias afectivas, sociales y económicas. Ofrece "espacios" de encuentro, de relación, donde pueden expresarse libremente y sean cauce que posibilite un proceso de crecimiento personal y de grupo. Las beneficiarias son, especialmente mujeres en situación de vulnerabilidad y exclusión social, sean de la condición que sean: payas, gitanas, españolas, de otras nacionalidades, con unas creencias u otras.

 

 

 

Objetivos del programa

 

 

Se pretende lograr la reestructuración personal de las mujeres, que adquieran habilidades, reforzar su autoestima, ofrecerles espacios de relación y comunicación y promover su inserción social.

 

Actualmente está organizado en dos niveles de intervención que denominamos módulos: Módulo A. Proyecto socioeducativo; Módulo B. Proyecto sociolaboral.

 

Con el fin de aprovechar mejor los recursos materiales y humanos, desde el curso 2001 y 2002 hay una interrelación entre los proyectos de la parroquia del Patrocinio y los de la parroquia de Santo Tomás de Villanueva, con sede en la calle Leoneses 6, también zona del Triángulo del Agua. Ambos proyectos tienen características similares. El intercambio ha sido muy positivo.

 

 

 

 

 

 

Un grupo de voluntarias

 

La atención y animación corre a cargo de un grupo de voluntarias, en su mayoría de la Vicaría IV a la que pertenecen ambas parroquias, con una coordinadora en cada uno de los proyectos, animados estos a su vez desde Cáritas de la Vicaría. En el equipo hay una trabajadora social.

 

Quisiera finalmente relatar mi experiencia personal. Empecé en octubre de 1999. El recorrido de estos años me ha ido confirmando en una serie de actitudes que se venían despertando en mí hacia este mundo marginal. Mi aportación se hace fundamentalmente desde el taller de Cultura y alfabetización.

 

En la relación con las mujeres que participan en el proyecto, he sentido la necesidad de una actitud de cercanía, convencida de que sólo desde el afecto podría entrar en comunicación con ellas para que aceptaran, con motivación, lo que comporta el aprendizaje. Sólo se crece desde una pedagogía de lo positivo, desde una pedagogía del amor. Desde ahí vas dando esos pasitos que demanda el proyecto: escuchar y respetar lo diferente de cada una; enseñar al tiempo que acoges lo que ellas te pueden enseñar; practicar la paciencia para ajustarse al ritmo de aprendizaje de cada persona: buscar recursos y métodos para hacerles sentir asequible la tarea de aprender y ver los beneficios que ello comporta; provocar confianza en lograr el objetivo deseado. Por todo ello la metodología es dinámica y experiencial. Partimos de su realidad para volver a esa realidad. Esto exige reflexión y preparación. Estas mujeres son "tierra sagrada" que merecen, sin reservas, que les aportemos lo mejor de nosotros mismos.

 

Finalmente, quiero decir que me siento agraciada y agradecida por esta oportunidad. A pesar de no ver a corto plazo los frutos deseados en el proceso de alfabetización, mantengo viva la esperanza en su superación, sobre todo en que irán creciendo en autoestima, seguridad y valoración personal.

RÍTICA .  893 .Marzo 2002 9 .49-50