Testimonio de Sagrario, militante de la HOAC

 

Me llamo sagrario y soy militante de la HOAC desde hace muchos años.   En  la  HOAC  aprendí  que  la  fe  tiene  implicaciones sociopolíticas y yo he vivido este compromiso desde mi trabajo.

 

Dos fidelidades que han estado claras en mi vidas fidelidad al Mundo Obrero y fidelidad al seguimiento de Jesús como militante cristiana.

 

Trabajo desde hace  29  anos  en una  Escuela  Infantil y  aquí he llevado mi compromiso cristiano y liberador.

 

Formo parte de una cooperativa que está funcionando desde hace 29 años, ubicada en el Barrio del Pilar. Pocas cosas teníamos claras pero las suficientes para estar ilusionadas. Nuestra guardería (que así se llamaron durante mucho tiempo), tuvo tres objetivos claros:

 

               1º Preferencia por los hijos de los trabajadores inmigrantes, niños con problemática social y de familiar desestructuradas.

               2º Sería una guardería sin fines lucrativos.

                 Llevada  y  gestionada  por  nosotras,  desarrollando  valores democráticos de participación y gestión, incorporando a los padres a este proceso a través de comisiones y asambleas, implicándoles en la tarea educativa de sus hijos.

 

También he tomado parte activa en cuantas reivindicaciones ha hecho el sector para que estos centros pasaran de ser asistenciales a ser centros educativos. Llegamos a crear la Comisión de Escuelas Infantiles, desde donde se llevaron a cabo las luchas del sector.

 

Pasamos malos momentos y vimos próxima la pérdida del puesto de trabajo por: el descenso de la natalidad. la escolarización de los niños desde tres años y la creación de una guardería en la zona.

Durante un  año,  a la salida del trabajo, nos reunimos para elaborar un proyecto educativo y nos presentamos al concurso que ofertaba la Comunidad de Madrid. Concursamos a Galapagar. Leganés y Ciempozuelos, en la que estamos actualmente.

 

El conseguir una escuela de estas características nos ha dado muchas  alegrías.  sobre  todo porque hemos  creado  12 puestos de trabajo: hemos pasado de 6 a 18 trabajadores.

 

Todo tiene su parte dolorosa y, a pesar de gestionar la escuela y  hacer  el  proyecto,  la  titulación de  algunas de  nosotras  no respondía a la que exigía la Comunidad y hemos tenido que pasar a ocupar  los  puestos  de  servicios  en  la  guardería  (cocina  y limpieza).  El año pasado hicimos un curso llamado de idoneidad organizado por la C.A.M. para este sector, reivindicación pendiente desde hace muchos años,  para así poder continuar ejerciendo la docencia. pero nos dimos cuenta que el incorporarnos a esos puestos docentes  suponía  el  despido  de  dos  compañeras,  y  tanto  por coherencia como por criterios de solidaridad hemos decidido seguir como personal de servicio antes que despedir a nadie.

 

Es un compromiso de solidaridad vivido con pleno sentido desde la militancia cristiana.

 

          Un saludo. Sagrario